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Chatbot para ecommerce mayorista: cómo toma pedidos solo por WhatsApp

Cómo funciona una tienda mayorista con listas de precios por cliente y un agente de IA que toma el pedido por WhatsApp: qué resuelve, qué necesitás tener cargado y cuánto sale implementarla.

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Una tienda mayorista con agente de IA resuelve dos cosas al mismo tiempo: que cada cliente vea la lista de precios que le corresponde, y que pueda hacer el pedido por WhatsApp sin que nadie de tu equipo lo transcriba. El agente identifica quién escribe, le responde con su precio, arma el pedido con los códigos reales del catálogo y lo deja registrado.

Eso es lo que casi ninguna plataforma de tienda online vende, porque están hechas para el consumidor final: un precio, un carrito, una compra. La venta al por mayor funciona distinto.

Por qué la venta mayorista no entra en una tienda común

En mayorista, el precio depende de quién pregunta. El distribuidor grande no paga lo mismo que el revendedor que compra dos bultos, y el minorista que compra por unidad paga otra cosa. Una tienda pensada para el público general tiene un solo precio por producto, así que la diferencia termina resolviéndose a mano, por chat, con una planilla al lado.

En mayorista también hay mínimos. Mínimo por producto, mínimo por bulto, mínimo de facturación para acceder a un nivel de precio. Esas reglas rara vez están en la tienda, y entonces el cliente arma un pedido que después hay que corregirle.

Y en mayorista el pedido casi nunca empieza en la web. Empieza con un mensaje que dice "mandame la lista" o "tenés stock del código cuatro-tres-dos". El cliente mayorista compra todas las semanas y ya sabe lo que quiere: no quiere navegar, quiere pedir.

Qué hace el agente, paso a paso

Identifica al cliente. El número de WhatsApp que escribe se corresponde con un cliente cargado, y con el nivel de precio que ese cliente tiene asignado. Si es un número nuevo, el agente lo trata como prospecto y pide los datos para darlo de alta. Responde con el precio correcto. El mismo producto, la misma pregunta, dos respuestas distintas según quién pregunte. Sin planilla al lado y sin riesgo de mandarle a un cliente el precio de otro. Controla las reglas. Si el mínimo del producto son seis unidades y el cliente pidió dos, lo dice en el momento y propone el ajuste. Si el bulto cerrado son doce, lo aclara antes de que el pedido quede mal armado. Arma el pedido. Con los códigos reales del catálogo, las cantidades y el subtotal calculado con la lista que corresponde. Lo registra. El pedido entra al sistema como un pedido, no como una captura de pantalla. Tu equipo confirma, factura y prepara, en vez de transcribir. Deriva cuando hace falta. Una excepción de precio, un plazo especial, un reclamo. Todo eso pasa a una persona con la conversación ya resumida.

Un ejemplo con números

Tomemos una distribuidora con ciento veinte clientes activos, tres niveles de precio y un catálogo de ochocientos productos que se actualiza cada quince días.

Entran unos cuarenta pedidos por semana, casi todos por WhatsApp. Cada pedido le lleva a una persona entre ocho y quince minutos: leer el mensaje, buscar el código, confirmar el precio del nivel correcto, chequear stock, cargarlo en el sistema. Son unas siete horas por semana, solo de transcripción, más los errores que aparecen cuando el día viene cargado.

Con el agente tomando el pedido, esa persona pasa a revisar y confirmar, que son dos minutos por pedido. El resto de su tiempo vuelve a lo que sí mueve la aguja: llamar a los clientes que dejaron de comprar, cerrar los pedidos grandes, negociar con proveedores.

Y hay un segundo efecto: los pedidos que antes entraban el lunes a la mañana porque el cliente escribió el viernes a la noche, ahora entran el viernes a la noche.

Qué necesitás tener antes de empezar

Un catálogo con códigos. No hace falta que sea perfecto, pero cada producto tiene que tener un identificador estable. Si el mismo artículo figura con tres nombres distintos en tres planillas, eso se ordena primero.

Los niveles de precio definidos. Cuántos son, qué condición hay que cumplir para estar en cada uno y qué clientes están hoy en cada nivel.

Las reglas de mínimos y bultos escritas. Suelen estar en la cabeza del que atiende; hay que bajarlas a texto.

El stock, si querés que el agente lo consulte. Puede ser un sistema de gestión, una base o incluso una planilla que se actualice sola. Lo que no sirve es un stock que se actualiza a mano una vez por semana: el agente va a responder con datos viejos y la culpa va a parecer del agente.

El cliente nuevo que no está en tu lista

Es el caso que más se descuida y el que más oportunidades tiene adentro.

Un número desconocido escribe pidiendo precios mayoristas. No está cargado, así que no tiene nivel de precio asignado. Lo que no hay que hacer es contestarle la lista general, porque estás compitiendo por precio con el minorista de al lado, ni mandarlo a un formulario, porque se pierde.

Lo que hace el agente es tratarlo como prospecto: responde con el rango o con la lista de entrada, pregunta lo que hace falta para darlo de alta, que suele ser razón social, zona y qué volumen maneja, y deja el contacto listo para que una persona lo apruebe. Si califica, queda cargado con su nivel y la próxima vez ya ve su precio.

Eso convierte una consulta suelta de un domingo a la noche en un cliente dado de alta el lunes a la mañana, sin que nadie tenga que acordarse de volver a escribirle.

Cómo se conecta con tu sistema de gestión

La pregunta que siempre aparece: ¿hay que cambiar el sistema que ya uso?

No necesariamente. El agente y la tienda leen y escriben contra una fuente de datos, y esa fuente puede ser tu sistema de gestión actual si expone una forma de consultarlo. Cuando no la expone, se arma una capa intermedia que se sincroniza cada cierto tiempo, y el agente lee de ahí.

Lo que hay que decidir es quién manda sobre cada dato. Si el precio lo define tu gestión, la tienda lo refleja y nadie lo edita en dos lugares. Si el stock lo define la gestión, el agente pregunta ahí y no guarda una copia vieja. Dos dueños para el mismo dato es la forma más rápida de que el agente responda con datos que no coinciden con la factura.

Esa conversación se tiene al principio del proyecto, con la persona que conoce el sistema, y ordena todo lo que viene después.

La tienda y el agente resuelven cosas distintas

La tienda mayorista con catálogo, carrito y listas por cliente sirve para el cliente que prefiere autoservicio, para mostrar el catálogo completo y para que el pedido grande se arme sin ida y vuelta. El agente de WhatsApp sirve para el cliente que pide por chat, que es la mayoría.

No son alternativas: son la misma operación con dos puertas. Lo que importa es que las dos escriban en el mismo lugar, porque si la tienda tiene un stock y el chat tiene otro, el problema que creaste es peor que el que resolviste.

Si tu caso es solamente el chat, y la tienda todavía no hace falta, el camino más corto es el agente de IA para WhatsApp sobre el catálogo que ya tenés.

Cuándo no conviene

Si tenés menos de veinte clientes mayoristas y un solo nivel de precio, esto es más máquina de la que necesitás. Si vendés por proyecto, con cotización armada caso por caso, tampoco: ahí no hay lista de precios que automatizar.

Y si tu catálogo cambia todos los días de forma manual, empezá por ordenar la fuente de datos. Es menos glamoroso y es lo que hace que todo lo demás funcione.

Qué incluye el pack

El pack Tienda Mayorista incluye la plataforma de venta con catálogo y carrito, las listas de precios por cliente, el checkout sin comisión por venta y la integración con el agente de WhatsApp para que el pedido entre por donde el cliente prefiera. Implementación de USD 2.200, abono de ARS 190.000 por mes, entrega en veinte días hábiles.

Si además querés que el agente lea el stock real y registre el pedido contra tu sistema de gestión, eso es el pack Operación Completa, con entrega en treinta días hábiles.

Escribinos por WhatsApp con tu catálogo y tus niveles de precio, y te decimos qué se puede automatizar y qué no.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un ecommerce mayorista?

Es una tienda pensada para vender a otros negocios, no al consumidor final. Cada cliente entra con su usuario y ve la lista de precios que le corresponde, con sus mínimos de compra y sus condiciones de pago.

¿Se puede tomar un pedido mayorista por WhatsApp sin que alguien lo cargue a mano?

Sí. El agente de IA identifica al cliente, le muestra su lista de precios, arma el pedido con los códigos reales del catálogo y lo deja registrado en el sistema. La persona confirma en lugar de transcribir.

¿Cómo funcionan las listas de precios por cliente?

Cada cliente o grupo de clientes tiene su nivel de precio cargado. Cuando pregunta por un producto, ve el suyo, no el de la lista general. Así podés tener distribuidores, revendedores y minoristas en la misma plataforma sin filtrar nada a mano.

¿Cuánto cuesta una tienda mayorista con agente de WhatsApp?

El pack Tienda Mayorista tiene una implementación de USD 2.200 y un abono de ARS 190.000 por mes, con entrega en veinte días hábiles. No cobramos comisión por venta.

¿Y si mis clientes no quieren usar la web y siguen escribiendo por WhatsApp?

Es lo más común, y por eso el agente existe. El cliente pide por donde siempre pidió, y el pedido entra igual al sistema con precios y stock reales. La tienda queda para el que prefiere autoservicio.

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